lunes, diciembre 26, 2005

A LA COLA

El otro día me levanté para ir a trabajar, todavía era un poco temprano, así que decidí ir a desayunar antes de tomarme el colectivo. En el camino hacia mi desayuno pasé por un banco, tamaña fue mi sorpresa cuando pude percibir que había una cola de no menos de 10 personas esperando a entrar. Hasta aquí nada fuera de lo normal, exceptuando el pequeño detalle de que eran las 8 menos 10 de la mañana, faltaban 2 horas para que abriera el banco y que la cola estaba conformada sola y exclusivamente por viejos. Ay ay ay... que decir de nuestros queridísimos amigos... muchachos, muchachos... como me hago mala sangre con ustedes... El banco abre a las 10 de la mañana si no me equivoco, entonces porque están 2 horas antes haciendo cola?? está bien, se llevan un banquito para poder sentarse y un giganto-abrigo para protegerse del frío, pero cual es la necesidad de estar primero? porque son capaces de esperar horas delante de una puerta cerrada aguantando los pormenores de una mañana por demás invernal para ser los primeros en entrar y cobrar la jubilación? No hay necesidad, esa es la verdad. Si fueran un poquito más despiertos sabrían que si van al mediodía no está ni el loro en el banco, entran y salen. Sin esperas y sin frío. Pero que se esconde, entonces, detrás de esta espera mañanera? tal vez sea su oportunidad de codearse con otros de su especie, de pispear a la viejita del noveno que sino no la ve nunca porque no sale todos los días, de comentar los números que salieron en la quiniela la noche anterior o las noticias que "sintieron" en la radio antes de salir hacia el banco. Puede ser una interesante teoría... pero más que nada creo que todo surge de la necesidad de no aburrirse, es decir... los viejos se levantan, es sabido, alrededor de las cinco de la mañana, apenas sale el sol ("es que cuando me despierto no me gusta estar en la cama, yo tengo que estar haciendo algo, viste nene") entonces imagínense que si se levantan a las 5 cuando llegan las 8 están recontra podridos y aburridos sin nada para hacer, ya leyeron el diario, ya desayunaron... y ahora?? bueno... me voy al banco... Pero claro, después son las 8 y media de la noche y sopita liviana y al sobre, porque están cansados.

Yo me pregunto en que momento de la vida dejamos de querer acostarnos tarde para acostarnos a las 9 de la noche y levantarnos a las 5 en vez de dormir tranquilos hasta que tengamos ganas. Espero recordar esto según vayan pasando los años, porque después de todo, nosotros también seremos viejos algún día.... y Dios me libre!!!